
Ya han pasado unos días desde el regreso al trabajo. No puedo negar que la víspera del lunes sentía miedo por lo que encontraríamos al traspasar el umbral de esa verja automática que separaba nuestra lucha de nuestra actual realidad.Eran las 6 de la mañana y estaba abierta, todo limpio, sin pipas en el suelo, sin colillas, sin las camisetas de trabajo de nuestros compañeros... parecía que no había sucedido nada o cuando menos se habían encargado de borrar la mayor parte de los recuerdos allí dejados. Sin embargo unos guardias de seguridad repasaban una y otra vez unas listas que sin verlas todos sabíamos lo que contenían. Usted puede pasar… usted no, y el NO lo hará y escoltado por un policía privado como si de un delincuente se tratara… muy penoso.
Bien, son momentos de reflexión, los tuyos, los míos, los de aquel, los del otro… en definitiva son los nuestros y particularmente los de los que hemos vuelto a entrar gracias a la injusta lotería de la vida. Tengo miedo a olvidar, a que olvidemos todos o que incluso nos acomodemos a relajar el recuerdo. Me niego a consentir que alguien dentro de MAHLE S.A. aproveche la más mínima oportunidad para emplear fórmulas o modos que todos estábamos acostumbrados a padecer antes del 16 de marzo de 2009. Eso ha de ser nuestra memoria histórica, la primera razón para empezar a hacer todo lo que tenemos que hacer con el objetivo puesto en corregir en la medida de nuestras posibilidades todos los pequeños o grandes errores que hayamos podido cometer.
De esa primera razón paso directamente a la última y no es más que el compromiso que tenemos con los compañeros que ya no están, tal y como dije el día 29 en la última asamblea que celebramos en nuestra particular zona de guerra.Entre la primera y la última razón, están todas y cada una de las que vosotros tenéis en mente. Sumando la historia particular de cada uno de los que se han dejado un trozo de vida en toda esta dolorosa historia y por supuesto también el compromiso que asumimos todos para poner nuestro granito de arena para intentar remontar en la medida de lo posible nuestra difícil situación como empresa.Todos tenemos algo que hacer… y he dicho todos sin excepción.
Se perfectamente que la implicación no será para todos igual y también lo admito, aunque ello no libera a nadie de la responsabilidad que habrá que asumir llegado el momento para decir alto y claro que queremos pasos, determinaciones y acciones consecuentes y justas empezando por nosotros mismos los trabajadores, exigiendo en primer lugar a nuestros representantes la única fórmula posible para que puedan seguir al frente, que es ratificar la confianza mediante un nuevo proceso electoral.Entiendo también que en estos días toca gestionar los asuntos de nuestros 125 compañeros que nos dejan de forma inmediata, pero tras ello, no olvidéis ninguno de vosotros que la situación es la que es y está como está… la conocéis todos perfectamente y el tiempo sigue corriendo.Son tiempos difíciles… suena a frase sacada de un guión de cine, pero en nuestro caso es así de simple y así de cierta.
Que nadie olvide para evitar (aunque seamos humanos), cometer de nuevo los mismos errores y si además hacemos algo bueno con todo esto, que algún día podamos decir: … por lo menos para algo mereció la pena.

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